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Atrás El coste de separar mal los residuos
25·09·2026

Hace varios meses, la Mancomunidad de Tolosaldea distribuyó unos folletos sobre la gestión de los residuos en Zizurkil. En ellos se recogían diversos datos de interés para la ciudadanía, así como recomendaciones para mejorar la gestión de los residuos.
Entre otras cuestiones, en el folleto pudimos comprobar que separar incorrectamente los residuos incrementa el coste económico, y esto se puede ver claramente en la diferencia entre la gestión de la materia orgánica y la del rechazo. De hecho, la gestión de la materia orgánica es considerablemente más barata que la del rechazo: tratar una tonelada de materia orgánica cuesta 144,72 euros, mientras que tratar una tonelada de rechazo cuesta 232,64 euros.
Los últimos datos muestran esta tendencia de forma aún más clara. En Zizurkil, el coste del tratamiento de la materia orgánica ha disminuido un 35 %, ya que la calidad del material recogido es muy buena. En el caso del rechazo, sin embargo, el coste del tratamiento ha aumentado un 35 %. ¿Por qué? Porque se han encontrado muchos residuos que no deberían estar en el contenedor de rechazo.
De hecho, de los residuos recogidos en el contenedor de rechazo, solo el 44,54 % corresponde realmente a rechazo. El resto está compuesto, principalmente, por materia orgánica (47,24 %) y envases ligeros (8,22 %). Es decir, una parte importante de lo que se deposita en el contenedor de rechazo es reciclable.
Esto afecta directamente al coste de la gestión de los residuos. Cuanto mejor separemos, más fácil y barato será tratarlos. Por ello, mientras no separemos correctamente el rechazo, el coste de la gestión de los residuos no disminuirá y todos lo notaremos en nuestros bolsillos.
La alcaldesa de Zizurkil, Maite Amenabar, ha subrayado que separar correctamente los residuos es responsabilidad de todos: “Ese pequeño gesto tiene un impacto directo en el coste de la gestión de los residuos y, sobre todo, en el cuidado del medio ambiente. Depositar cada residuo en el contenedor que le corresponde es una de las aportaciones más sencillas y eficaces que podemos hacer”.
Un coste para el medio ambiente
Separar mal los residuos no solo afecta a nuestro bolsillo. También tiene consecuencias para el medio ambiente. Si depositamos materia orgánica u otros residuos reciclables en el contenedor de rechazo, estos materiales no pueden aprovecharse adecuadamente. La materia orgánica, por ejemplo, cuando se recoge por separado, puede ser tratada y convertirse en un recurso; cuando se mezcla con el rechazo, en cambio, se dificulta su aprovechamiento.
Además, cuanto más rechazo generamos, más residuos hay que transportar y tratar. Esto puede implicar un mayor consumo de energía y recursos, así como un aumento de las emisiones. Y, en definitiva, estamos desperdiciando recursos naturales: perdemos materiales que podrían haberse reciclado o convertido en compost y aumentamos la contaminación asociada al tratamiento del rechazo.
En conclusión, separar mal los residuos es caro económicamente, pero aún más costoso para el medio ambiente, porque supone perder materiales que podrían reciclarse o reutilizarse y porque el tratamiento de los residuos requiere más recursos, energía y genera más emisiones.
